10 may. 2016

No es un secreto que en los últimos años Australia nos acostumbró a entregarnos el producto de mayor calidad en el metal y en proyectos musicales en general, referirse a proyectos australianos es hablar garantía y credibilidad anticipada, pero como en todo lugar por más complicado que parezca, cada tanto surgen proyectos prodigio que se posicionan en la cima de todos ellos con gran facilidad, bandas como Psycroptic  en lo técnico, Ne Obliviscaris en lo extremo o Caligula’s Horse en la parte melódica son claro ejemplo, y ahora Gods of Eden llega listo para postrarse hombro con hombro y contemplar el paisaje desde allá arriba, y porque no decirlo, llegan reuniendo esos mismos elementos de manera magistral. Decir esto puede ser atrevido o sonar a prometer demasiado pero créanme, no lo es.
En enero de 2014 esta banda colgó el primer sencillo de promoción para su álbum debut con un manejo de melodía tan limpia como exquisita y sobrios arreglos orquestales, que en conjunto con el concepto visual que había elaborado Ganesh Rao hacían de esta pieza una experiencia por demás encantadora. Les tomo solo una canción convencer al oyente de su propuesta, puesto que la banda había sabido jugar sus naipes y habían dejado una altísima expectativa en muchos seguidores alrededor del globo, además de en lo personal dejarme un sentimiento de sufrible ansiedad. A partir de ahí, y con la grata sorpresa que había sido su primer EP era evidente que el juego que traían entre manos se trataba de una flor imperial.  Hicieron fama, expectativas y luego se echaron a dormir, o por lo menos 1 año de casi total silencio, hermetismo y pocas noticias sobre el álbum parecían dar credibilidad a ello, pero por fortuna no fue así y como todo buen artista, Gods of Eden no estuvo alardeando sobre sí o pidiendo ovaciones, se dedicaron a pulir y dar forma a lo que se convertiría en la opera prima que los consagraría como banda de élite, y ahora un año y medio de incertidumbre y de uñas mordidas parecen ser el precio justo a pagar por la oportunidad de degustar una obra de esta magnitud.

Sin tener la intención de hacerlo y con su propio merito cautivador, ellos aluden un poco al estilo desarrollado por Persefone, en el sentido de emplear melodías extremas envolventes que no sacrifican intensidad, interludios abrumadores y cortes instrumentales que hoy en día permanecen inusitados, pues bandas que se atrevan a dar tales resultados siguen siendo pocas. Añadan a eso una gran dinámica vocal, un magnifico individualismo en la actuación instrumental, el acercamiento que hacen entre riffages modernos y secciones orquestales, más un operático modo de incluir influencias musicales egipcias y visualicen el amplio campo auditivo que plantean; Gods of Eden crea un producto soberbio que resulta autentico en muchos niveles y rompe paradigmas solo por el placer de hacerlo. A este punto sobra decirlo pero este es un trabajo que no desperdicia ni por un instante el tiempo que inviertes escuchándolo.
Shivas Dreams y Gods of Eden, 2 temas de su trabajo previo reaparecen aquí y junto con Beyond the Persian Veil son la cara más potente de toda la obra, formando una unidad trina perfecta de técnica progresista, y no es por decir que el resto no lo sea pero en la balanza estos 3 son los de mayor peso. Rub’ al Khali sirve como enlace a la segunda mitad del disco que te prepara a la parte más sinfónica de la función, una pieza tranquila con guitarra acústica que crece hasta conectarnos con lo demás. La manera en que componen y fusionan el lado orquestal con el trabajo en la guitarra podría  asemejarse a una mezcla entre Xerath y Shokran, aunque su enfoque es enteramente diferente.



From the End of Heaven te lleva a través de un gran número de variaciones que te mantienen siempre intrigado a lo que está por venir, con cualquier otra escuchada que le siga a la primera te darás cuenta que este es un álbum de completa apreciación al detalle pero su encanto novedoso no te permitirá hacerlo, la primera repasada es 90% para regocijo propio y el otro porcentaje restante para prestar atención a detalles, la sensación de satisfacción que deja te hace olvidar el oído crítico y lo mejor que puedes hacer es disfrutar. Gods of Eden da un paso firme con la seguridad que les otorga el haber fabricado un álbum autentico, y en lo que a mí respecta me da la seguridad para decir que este es uno de los trabajos que más he disfrutado en todo el año. Su música no será de dioses pero si te hará sentir uno postrado sobre una nube mientras navegas en el Edén del más exquisito prog. 


Valoración: 9.5/10


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