11 sept. 2016

  • Genre(s):
  • Classical Progressive Metal
  • Release Date:
  • September 2, 2016
  • For Fans Of:
  • Between The Buried And Me, Aenaon, Ne Obliviscaris
  • El álbum en cuestión supone una homogeneización muy clara de metal progresivo guiado por el clasicismo acompañado de piano violín y cello. Aunque el enfoque de la banda en sí sea la mera definición de autenticidad por la vía de lo experimental, esta también es estricta en la composición pues no deja lugar a los descuidos y la improvisación no existe sino que cada detalle se sirve de un propósito.

    Hablar de música clásica en cualquiera de sus periodos jamás será mi fuerte y para efecto de esta crítica tampoco pretendo convencerlos aparentando que sí, pero de cualquier manera escuchando este trabajo resultara inevitable recordar pasajes o piezas que son del conocimiento popular.

    Adeia originaria de la ciudad de Róterdam, después de haber presentado “Hourglass” cuatro años atrás, regresa con nuevo álbum llamado “Serenity", un título adecuado si consideras el estado de serenidad que permea en el transcurso del mismo. Tratare de ser breve y no complicar algo que es de naturaleza simple.
    La música, intangible lleva los sentidos a un estado de emoción pura, es el puente entre el idioma onírico de la mente y los sonidos, lenguaje superior de nuestra especie transmisor de mensajes que las palabras no podrán interpretar. Los compositores clásicos, estrictos en la teoría creaban con esa idea en la cabeza y no se reprimían en los límites de un género, la libertad se extendía tanto como la creatividad lo permitía, quedando siempre cautelosa y recatada en los confines de épocas pasadas. Podría asumir que las personas de Adeia trabajan sus temas con las emociones puras sin pensar en algún género o estilo que los defina, desarrollan música con los fundamentos clásicos y la ayuda de esos sonidos llevándolo al contexto actual del Metal puro y sin etiquetas. Me tomo severas escuchadas darme cuenta de eso al tratar de entender lo que hacen, porque a simple vista parece que es una fusión inclasificable de muchos estilos conocidos.

    Serenity inicia embistiendo y dando una idea equivocada de sí misma pero pasado el primer minuto todo toma forma. Los siguientes 12 minutos son cruciales, muchos cambios de humor en el ambiente ocurren. “Burning Skies” es tema largo y el más violento de los 6, siniestro, melódico y desconcertante es como lo manejan. De prog metal melódico a voces guturales, de atmosferas psicóticas a ensambles de dark jazz, este primer tema construye varios clímax y el violín siempre queda presente en cada uno de ellos. De hecho, los arreglos de cuerdas son lo que sobresale en estos momentos donde la intensidad o la melancolía estallan. Por su parte “Architect” se queda al margen de todo, es pesado, tranquilo y la batuta la comparten su violinista Laura ten Voorde y el vocalista Franc Timmerman. Con este tema es que promocionaron el álbum y fue atinado porque a decir verdad es el que concentra los parámetros básicos de la banda. No es malo pero sin duda el menos relevante de la obra. Termina y a partir de ahí todo sigue cuesta arriba.

    “The Adjudicator – Part II” ofrece un build-up con guitarra acústica, violín y cello espectacular. Después de varias repasadas sigo sin recordar otra banda que supere ese momento. Cuando la distorsión nos llega no lo hace de golpe sino que suaviza el cambio y así de manera orgánica se reconstruye, y así el tema fluye con mucho placer. En esta parte es donde los encuentro con influencias de metal gótico por ser también el tema de “dramatismo” más consistente y meloso. Una pieza melódica que también trae tintes de doomy black metal.

    “Tempest” tiene el sentimiento nostálgico al clasicismo de la banda y también nos muestra el ímpetu “avant-garde” de los integrantes. Inicia con un intro que inevitablemente recuerda a “Flight of the Bumblebee” fusionado con el metal extremo, así de manera divertida como escena de tragicomedia bañada en sangre. A media canción viajan en el tiempo y se queda solo el cello, violín y piano. Aquí es donde puedo asegurarles que estos holandeses nos dan un boleto al pasado, ese momento es lo más cerca que he estado de escuchar una sinfónica aludiendo a los grandes y tocando una pieza original de black metal neoclásico. “The Adjudicator – Part I” es la personalidad pura y honesta de Adeia, también es dejar lo mejor para el final. A diferencia de como abre el disco, el último tema inicia tranquilo y se crece hasta ser el black metal crudo y visceral que conocemos, aunque pomposo y elegante con los elementos que estas 6 personas reúnen.

    Todo este bombeo de ideas e influencias hacía que me pareciera un trabajo excelente aunque desequilibrado la primera vez que lo escuché, hasta que caí en cuenta de que es simplemente componer en la libertad de interpretar todo lo conocido con la nostalgia del pasado como referencia. En definitiva es un álbum que me encanta y me tomó tiempo llegar a esa conclusión, no porque sea difícil de llegar a gustar sino por los detalles y las intenciones que se escapan las primeras veces escuchándolo. Su estilo de metal progresivo limpio y suave puede asemejarse a Between The Buried and Me y por otra parte, aunque no hay ninguna similitud directa, el modo de conducirse teniendo el violín como protagonista resulta como escuchar a Ne Obliviscaris en su mejor momento.

    Valoración: 9/10


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