27 mar. 2017

Fruit of the Poisoned Tree: una plaga pandémica, hambrienta, exterminadora y definitiva que vale cada maldito segundo de demencia


USA
  • Genre(s):
  • Pyrotechnical Death Metal
  • Release Date:
  • 07 / 04 / 2017
  • For Fans Of:
  • Spawn Of Possession, First Fragment, Archspire
  • Links:
La mezcla más infecciosa de rifss y pirotecnia metalera este año la trae Virulent Depravity. Tal cual el nombre lo sugiere, este debut propagara una ola de depravación virulenta a través de su material debut Fruit of the Poisoned Tree: una plaga pandémica, hambrienta, exterminadora y definitiva que vale cada maldito segundo de demencia.

¿Has visto a una cabra retorcerse en locura y tenido el impulso de girar tu cabeza con la lengua de fuera? o ¿las ganas de ver un planeta desaparecer? ¿aspirar la sangre de una virgen? ¿usar la frente de martillo? ¿Rascarte los huevos sin las ganas de olerte los dedos? ¿No? Estos 10 temas quizá te ofrezcan una depravada sensación a considerar donde nada tiene sentido o la visión enferma de una realidad post-apocalíptica sobrepoblada y demente, donde tu seguridad por supuesto, no está garantizada.



El proyecto (originalmente solitario) nace en Nashville, Tennessee, con la creación del guitarrista y bajista Colin Butler cuya tremenda capacidad de ejecución solo puede equipararse con la sorprendente resistencia vocal que demuestra. Cosa que seguro tambien sorprendió a Malcolm Pugh (Inferi, A Loathing Requiem, ex-Entheos) para que pronto decidiera formar parte de la banda como guitarrista rítmico y solista adicional. La alineación final es completada por el baterista de Svart Crown (y ex-Benighted en vivo) Kevin Paradis, para asegurarse que el technical death metal que profesan tenga efecto fulminante.


Este álbum no da tiempo a segundas ideas y los primeros segundos lo advierten. El mismo inicio va cerniendo una lluvia de notas que pronto se apodera del espacio, pero más temprano que tarde todo va mostrando un orden, un proceso estudiado a detalle para crear momentos en el disco que rompan las pelotas y de manera orgánica repitan el proceso una o dos veces en la misma canción, aprovechando la velocidad que llevan y sin la necesidad de reconstruir dicho tema, algo difícil si hablamos de un estilo que busca sorprender y competir en niveles de despliegue técnico pero rara vez se le nota preocupado por crear expectativa o “momentum” que le den un giro a la situación, ¿quién lo haría en esas situaciones de velocidad? Sería como esperar ver un coche detenerse al instante y al siguiente continuara sin perder velocidad. En fin, ya dejándome de jaladas, las maravillas de este trabajo van concretándose a medida que la banda muestra esa clase de interés por generar intriga sin la necesidad de apelar a un cambio de juego, con pequeños quiebres, un puñado de notas inesperadas arrojadas en cuestión de segundos, solos de guitarra que rompen la monotonía o un vocalista que puede rugir como si tuviera costales de oxigeno disponible (el dude verdaderamente puede cantar), no sé, ellos buscaran la manera adecuada de tenerte atento en el proceso. Podría acusarlos incluso de pretender ser orgánicos con su música, dígase en el sentido en que las composiciones y la producción se ayudan para que toda esta parafernalia mecanizada suene natural y fluya menos artificial que el estilo de Archspire, por ejemplo.

Sería difícil que el álbum destacara si no contara con ese balance en la mezcla, puesto que a pesar de lo dicho, Virulent Depravity no deja de ser ese estilo influenciado por un gran número de bandas ultra veloces (First Fragment, Spawn of Possession) que seguramente habrá quien clasifique entre el montón. No es el caso, cada canción aquí reclama personalidad propia y es estilizada por colaboraciones que no te quieres perder: Los teclados de Jimmy Pitts (Pitts Minneman Project) en Desecreating Eden y Crushed By Futuristic Filth, Craig Peters (Deeds Of Flesh) poniéndole emotividad a Only Human, Nick Padovani (Equipoise) destrozando el shred neoclásico de Bad Drug, Elijah Whitehead (Enfold Darkness) apoderándose del final de Mechanized Defilement y a su compañero de banda Nathan Bounds añadiéndole brutalidad y cantos eucarísticos al fantástico track final.

Fruit Of The Poisoned Tree es para el verdadero carnívoro del death metal técnico, aquel que gusta sentir algo de jugo en su paladar no importando cuantas veces haya saboreado un buen bistec; siempre querrá más y sabrá reconocer el encanto particular de digerir cada uno de esos cortes. Como tal, el primer material de Virulent Depravity es de los más finos cortes que la casa haya podido degustar y este año seguramente causará mucho alboroto.

8.5 / 10

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